“Una vivienda es mucho más que cuatro paredes y un techo. Es el escenario fundamental de nuestra vida”.
Eduard Solé, Monapart

El “encanto” en general y también aplicado a las viviendas es un concepto complejo y un poco perverso.  ¿De dónde proviene este atributo? ¿El encanto lo tiene la vivienda o solo una cuestión de percepción de quién la contempla?

Probablemente encontraríamos cierto consenso en que los materiales, las composición de líneas y la distribución son los activadores tangibles del encanto. No obstante, el encanto también está relacionado con cosas tan etéreas, incontrolables e imprevisibles como la forma en que la luz penetra en las estancias, el encuadre que las ventanas nos ofrecen del mundo exterior o, incluso, de la erosión de los pavimentos después de años de uso.

Los barceloneses somos ciudadanos peculiares. Nos gusta la ciudad, pero dentro de la ciudad, nos chiflan aquellas zonas que parecen un pueblo. Y lo cierto es que antaño fueron pueblos. Estos pueblos son ahora centros históricos, en ocasiones convertidos en calles peatonales que configuran las arterias comerciales y sociales más entrañables de Barcelona.

Este alto grado de consolidación de usos y actividades han convertido Sarrià y Sant Gervasi en dos de los centros históricos más deseados de Barcelona. Ojalá nunca pierdan esta esencia.